Seguro que muchos inversores, ante la incertidumbre predominante a los mercados y aprovechando la caída del precio del oro, se plantean invertir en el metal precioso.
En el artículo del 23/04, cuando el oro cayó de 1795 a 1320 $/onza, comenté que aquel momento no era lo mejor para deshacerse de oro pero si había un rebote técnico cerca del 1530 $/onza sí. En dos semanas pudo recuperar hasta los 1490 $/onza, rebote muy débil respecto de la fuerte caída, presagiando el que vendría después.
Cómo vemos al gráfico, el oro desde el año 2001, tiene una tendencia alcista impecable que con la pérdida de los 1350 $/onza ha sido rota. Se rompió también la media móvil de largo plazo (línea continua) y la de medio plazo es la primera vez desde el año 2001 que toma pendiente negativa (color rojo).
Ante todas estas señales técnicas, creo que de momento el mejor es esperar posibles caídas adicionales como mínimo, en el primer apoyo importante que encontramos alrededor de los 1000 $/onza, a pesar de que estudios de más largo plazo, marcarían como zona ideal de compra entre los 700 y 800 $/onza.
Esta caída no significa un cambio de tendencia del oro. Se trataría de una corrección técnica normal dentro de un proceso alcista que dura desde el año 1976. El giro a la baja se ha producido por un pequeño techo a los 1800 $/onza pero no tenemos una gran figura que indique un cambio de tendencia.
Todos los activos negociables en mercados organizados se rigen por las mismas reglas y patrones técnicos. Esto quiere decir que ningún activo puede escaparse de los movimientos especulativos de los grandes inversores que invierten en tendencias alcistas de muy largo plazo, pero que al mínimo indicio de debilidad, sus ventas masivas provocan estas caídas tan fuertes y rápidas.
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